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Buenas relaciones (Comunicación) Capítulo 2

Buenas relaciones (Comunicación) Capítulo 2

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Aquí estamos de vuelta. ¿Qué hemos aprendido hasta ahora sobre la comunicación? En realidad, ni mucho ni poco. Después de las descripciones de la‘vista’ y el ‘tacto’, vamos a echar una mirada a los otros tres sentidos esenciales de nuestra vida. Todos los sentidos nos acribillan incesantemente. A menos que se le señale específicamente, la sinapsis del cerebro no se detiene, impulsándonos a actuar, como reacción a los estímulos que recibimos continuamente. Si pudiéramos captar una instantánea de la actividad eléctrica que ocurre cada milisegundo en el cerebro, quedaríamos pasmados.

La audición (a través de los oídos, a ambos lados de la cabeza). Suponiendo que podamos oír, porque no todos poseen este sentido (más detalles sobre la discapacidad auditiva más adelante), muchos sonidos nos acribillan constantemente. Pero todos tenemos sistemas de filtración que determinan las maneras en que oímos los sonidos. Conversaciones, música, multitudes parloteando en sitios bulliciosos. Así por el estilo. Incluso los que tenemos que usar audífonos para mejorar la audición, utilizamos un sistema de filtración. A veces, por supuesto, sólo es cuestión de disminuir el volumen o cambiar la función de los audífonos a la señal de ‘teléfono,’ que sube el volumen de la voz de las persona que llama, suprimiendo los ruidos exteriores, a fin de escuchar con claridad. La capacidad de oír nos permite participar en el mundo que nos rodea. La extraordinaria estructura del oído se compone de tres partes. El oído externo (a través de los lóbulos, la aurícula y el canal auditivo), transporta los sonidos hasta el oído medio (tímpano o membrana timpánica, martillo, yunque y estribo, siendo esta última la estructura ósea más pequeña del cuerpo. También se les conoce como osículos, que vibran continuamente; el hueso temporal, la cavidad timpánica, los conductos semicirculares, el nervio vestibular, la cóclea y el nervio coclear). Al desplazarse, el sonido cambia de aire a líquido. El oído interno, a través de la tuba auditiva, drena el líquido del oído medio, vaciándolo en la garganta detrás de la nariz. De esta manera el cerebro y el sistema auditivo actúan al unísono para controlar, no sólo cómo escuchamos sino, lo que es más importante, la manera en que mantenemos el equilibrio. Tenemos la capacidad de escuchar sobre tierra, bajo el agua o en el aire. El propósito principal del oído es convertir las ondas sonoras del aire en señales eléctricas que son interpretadas por el cerebro. (http://www.eraq.com) La audición complementa la comunicación oral. Por supuesto, todos hemos oído hablar de las cuerdas vocales. He descrito la audición más a fondo de lo habitual porque es el más complicado de los sentidos humanos.

Ahora que hemos establecido la conexión entre la audición y la comunicación oral, es necesario entender que la manera en que oímos y hablamos unos a otros es importante. Todas las conexiones dependen de la interacción de múltiples sentidos. Sea para enseñarle a sus niños una palabra nueva o para instruirles o alabarles o reñirles, necesitamos que ambos sentidos funcionen bien.

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Los adultos, cuando hablamos con nuestros compañeros de oficina, o con condíscipulos en el liceo o con nuestras parejas, en diferentes

ámbitos sociales, tenemos que tener la capacidad de hablar. La manera en que lo hacemos es otra cosa.

¿Posee usted la habilidad de ‘escuchar’ a su pareja, comunicándose con ‘compenetración’? ¿Pasan la mayoría del tiempo discutiendo o peleándose? ¿Sospecha usted de la honestidad de su pareja, pensando que no le es fiel? ¿Analiza continuamente todas las palabras de las conversaciones que tienen? ¿O tiene usted la suerte de estar en una relación de respeto y honestidad? Si es así, felicitaciones, porque que éstas son raras.

Yo, en todos mis años trabajando con personas de todo tipo, puedo contar con los dedos de la mano las personas honestas en una relación.

Todos necesitamos un espacio interior donde podamos ir (introspección), para analizar lo que pensamos sobre un tema en particular. Por otra parte, no tenemos que revelar todo a los demás. Yo llamo a esta condición, ‘paz interior’.

Así pues, tres de los cinco sentidos son vitales para la buena comunicación: la audición, el tacto y la vista. Los dos últimos sentidos, el olor y el sabor, también están íntimamente alineados. Por ejemplo, en caso de incendio, el olor a humo se detecta desde muy lejos y (a veces) podemos sentir una sensación acre. Estos dos sentidos, el sabor y el olor, nos ayudan a interpretar el mundo químico que nos rodea. Aunque separados, comparten órganos receptores, que también están en el cerebro. Los estimulantes del sabor. Las papilas gustativas, células sensoriales especiales localizadas en toda la lengua, detectan constantemente las sustancias químicas de los alimentos. Cuando se estimulan, estas células envían señales a zonas específicas del cerebro, que nos hace conscientes de la percepción del sabor. Del mismo modo, células especiales de la nariz captan los odorantes, moléculas de olor transportadas por el aire. Los odorantes estimulan las proteínas receptoras que se encuentran en los cilios velludos en las puntas de las células sensoriales. Este proceso inicia una respuesta neuronal. Básicamente, estos dos sentidos, al unirse, nos permiten detectar los diferentes sabores de los alimentos. Todas las personas tienen de 5.000 a 10.000 papilas gustativas. Cada papila tiene de 50 a 100 células sensitivas especiales, que estimulan saborizantes como el azúcar, la sal o los ácidos (limones). Cuando se estimulan, transmiten mensajes a los extremos de las fibras nerviosas, que envían los impulsos a través de los nervios craneales a las zonas del sabor del tronco encefálico. Desde el tronco cerebral, los impulsos son transmitidos al tálamo y a una zona particular de la corteza cerebral, haciéndonos conscientes de la percepción del sabor. (http://www.brainfacts.org 2012) Para obtener información más detallada, consúltense las fuentes de referencia.

A estas alturas usted estará preguntándose ¿Bueno, y qué tiene todo esto que ver con el sitio web? Sería yo irresponsable si no hubiese dado un breve resumen de los cinco sentidos porque el erotismo, las actividades sexuales, los impulsos sexuales y los orgasmos de todas las personas emanan del cerebro. La visión de su pareja y el pensamiento del coito ocurren en el cerebro. Ah, se iluminó la ampolleta. Las feromonas: una sustancia química que nosotros (y también los animales e insectos), producen para atraerse y aparearse. En nuestro caso, para tener relaciones sexuales. A

diferencia de los animales o los insectos, nosotros, como seres humanos, consideramos las relaciones sexuales como una actividad placentera y estimulante, mientras que los animales y los insectos lo hacen para reproducirse. Las mujeres nos excitamos con el peculiar olor del sudor de un hombre, mientras que los hombres pueden excitarse con el olor de la lubricación de la vagina de la mujer. Cada uno de nosotros tiene un ‘olor’ personal. Así, la vista, el olor, el tacto, el sabor y la audición tienen un rol especial que nos permiten sentir un placer increíble.

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Peta Moore.

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